Quienes practicáis golf a diario seguro que ya sabéis que las diferencias entre una bola de golf nueva y una bola de golf reciclada son en la mayoría de las veces tan imperceptibles que ni siquiera los profesionales son capaces de diferenciarlas.

Sin embargo, esta percepción deja mucho que desear cuando hay que discernir bolas recicladas de las bolas reacondicionadas. A pesar de que el resultado en ambos casos es tan bueno, los procesos para llegar a tal término son realmente heterogéneos.

Bolas recicladas

Las bolas recicladas se caracterizan por haber pasado un corto proceso de manipulación para devolverlas en perfectas condiciones al campo. Dichas bolas, procedentes de los lagos de clubes o particulares.  Son recuperadas del campo, lavadas y clasificadas por marca y modelo. En este primer nivel también son separadas por las distintas calidades que existen actualmente en el mercado.

A continuación, las bolas recicladas que han superado un estricto control de calidad, regresan de nuevo al mercado con el objetivo de que se puedan utilizar de nuevo para jugar con ellas.

 

Bolas reacondicionadas

En este caso, las bolas ya lavadas que llegan para ser reutilizadas y que muestran evidencias de necesitar un reciclado mayor son trasladadas para pasar por un proceso de reacondicionado a través de una alta tecnología que permite que su aspecto sea totalmente nuevo. Además de lavadas, son a veces barnizadas. En este caso se conocen como refinished , palabra que viene escrita en la superficie de la bola. También pueden incluso ser repintadas y rotuladas de nuevo. En este caso se distinguen llamándose refurbished.

Además, en este transcurso no solo se mira la estética de la bola de golf, sino que se trabaja minuciosamente en la estructura de sus propiedades originales para que sus calidades sean lo más similares posibles a cuando salieron al mercado de primera mano. Una vez clasificadas como refinished o refurbished, se separan por nivel de calidad dependiendo de cómo era la calificación original de la bola de golf o del grado de degradación de la misma tras ser recuperada.