Recientemente, todos hemos celebrado el Día Internacional de la Mujer. El golf, un deporte tradicionalmente jugado por hombres, también ha tenido sus luchadoras, que han roto con esta barrera y han abierto camino a otras que han llegado detrás. Este es el caso de Annika Sörenstam, la primera jugadora de golf en competir con hombres.

La genial jugadora sueca es la mujer record del golf europeo. Sörenstam se retiró en 2008 dejando para la historia un reguero casi inagotable de títulos. En su palmarés destacan especialmente los diez “grandes” (Majors, equivalentes a torneos de Grand Slam en tenis) y el Premio Laureus (considerado como los Oscar de los deportes) a la mejor deportista femenina de 2004.

A pesar de semejantes credenciales, Sörenstam es recordada como la primera mujer que compitió en un torneo masculino desde que Babe Zaharias (una de las deportistas más polivalentes de la historia) participase en el Open de Los Ángeles en 1938. En los años siguientes, más jugadoras como Laura Davis o Michelle Wie siguieron los pasos de Sörenstam  y probaron fortuna entre los hombres. La escandinava repitió experiencia en 2008 en un campeonato organizado por “el tiburón blanco”, Greg Norman (hasta entonces crítico con la aceptación de mujeres en eventos masculinos de la PGA Tour).