¿Hacerse rico buscando bolas de golf usadas? Sí, es posible. Es sorprendente cómo de un día para otro puedes pasar de empleado a empresario o como una afición se puede convertir en el motor de tu negocio. Esta es la historia de Jim Reid, un buceador al que su hobby le hizo rico.

 

En los años 80, Jim Reid era inspector de atracciones de Disney World, Orlando. En su tiempo libre se dedicaba a bucear, un afición que le permitía encontrar objetos de valor. Cierto día, buceó en un campo de golf donde creyó que encontraría objetos de mayor valor pero con lo que se encontró es que el lago estaba repleto de bolas de golf usadas. Y fue en ese momento cuando empezó su negocio, bajo el nombre de “Second Chance Golf Ball Recyclers”.

 

Las bolas de golf usadas que encontraba estaban como nuevas, el agua no las había deteriorado, por lo que podían ser recicladas. Además, el administrador del campo le ofrecía 10 centavos por cada una de ellas. Tras esa oferta, Jim volvió al agua y sacó 2.000 bolas consiguiendo en un día lo que obtenía en una semana en su anterior trabajo.

 

En sus inicios, las bolas de golf las limpiaba en la lavadora de su casa. Posteriormente, comenzó a contratar empleados y buceadores y además, trasladó su negocio a una nave industrial. Esto dió lugar a que el volumen de bolas de golf de lagos aumentara y que en 1993 declarase beneficios por valor de más de 1.000.000 de dólares. A su vez, sus hijas también formaron parte de la empresa,  encargándose  de clasificar las bolas en función de su apariencia, pintando con aerosol las más dañadas.